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El gran avance natural contra el cáncer

10 maneras de ayudar a un amigo con cáncer

Suleika Jouad es una escritora norteamericana de 23 años, responsable de una columna semanal en el blog The New York Times Well. Como paciente de leucemia, ha escrito varios artículos sobre cáncer, el siguiente es uno de ellos.

10 maneras de ayudar a un amigo con cáncer

Si son necesarias muchas personas para criar a un niño, también se necesita la contribución de muchos para cuidar a un enfermo de cáncer. Se trata de una enfermedad a la vez personal y comunitaria: el cáncer vive en el cuerpo de la víctima, pero la experiencia de la enfermedad es compartida, a menudo íntimamente, por todos nuestros seres queridos.

“¿Qué puedo hacer para ayudar?”

Esta pregunta es una reacción natural de las personas cuando se enteran de que alguien cercano tiene cáncer. Cuando fui diagnosticada con leucemia en mayo pasado a la edad de 22 años, mi novio, Seamus, inmediatamente entró en acción como el responsable principal a cargo de mis cuidados, junto con mis padres. A medida que la noticia de mi diagnóstico se iba extendiendo, mis amigos, conocidos e incluso algunos desconocidos formaron una red de apoyo amoroso. Fue un reconfortante recordatorio de cómo la gente puede ser desinteresada.

Todos mis familiares y amigos se dispusieron a ayudar de inmediato, sin embargo saber cómo efectivamente ayudar puede ser una tarea desalentadora, lo cual puede llegar incluso a paralizar la buena voluntad natural. En los últimos ocho meses, mientras vivía siete hospitalizaciones y seis sesiones de quimioterapia, Seamus y yo hemos mantenido un diálogo fluido sobre lo que significa ser un cuidador y un receptor de cuidados, y lo que significa estar enamorado uno del otro, mientras mi cuerpo está en guerra consigo mismo. Esta guía para ayudar a un amigo con cáncer la he construido a partir de nuestras frecuentes conversaciones sobre el tema de los cuidados.

Decir “no sé qué decir”

Un diagnóstico de cáncer puede paralizar las líneas de comunicación entre amigos. Algunas personas se congelan y no pueden decir nada en absoluto, mientras otros se complican en la búsqueda de las “palabras perfectas” para la ocasión. Si no sabes qué decir, dilo. Si tienes mucho que decir, pero no sabes por dónde empezar, dilo también. La sinceridad es lo mejor. Nunca me he sentido ofendida por alguien que no sabe qué decir, pero si me he sentido herida por los que no llaman o no se comunican. No dejes que la búsqueda de lo perfecto o lo adecuado sea enemigo de lo bueno.

Ser un oyente total y comprensivo

El cáncer es un tema sombrío – no hay que fingir lo contrario. Aunque tu forma de ser natural sea ser alegre y divertido, debes entender que es vital para un paciente de cáncer dar a conocer sus sentimientos de miedo, tristeza, enojo, pérdida y soledad. Una de las cosas más importantes que puedes hacer como amigo, es dejar claro que estás dispuesto a escuchar lo bueno, lo malo, lo alegre y lo triste. Y hacerlo.

Tomar la iniciativa para contribuir efectivamente

El propio paciente estará a menudo demasiado cansado o sentirá cierta vergüenza para responder con sinceridad a la pregunta tuya de “¿Cómo puedo ayudar?” Toma la iniciativa y haz preguntas específicas que te permitan encontrar las áreas en las que puedes ayudar: ¿Quién va a cuidar de él (ella) durante el día? ¿Puede preparar sus propias comidas? ¿Qué pasa con el transporte? ¿Hay otras personas cercanas al paciente, que también necesiten apoyo?

Hacer lo que mejor sabes hacer

Haz lo que surge de tu corazón. Recuerda que el paciente no espera que compongas una canción si tú no eres músico. Dar ayuda será mucho más fácil si lo haces en aquello en que eres fuerte. Si te gusta cocinar, prepara una comida, si eres un artista, haz algo para colgar en la pared de la sala del hospital, y si eres bueno en organizar, ofrece realizar una investigación o tomar notas durante las citas con el médico.

Cuidar también de ti mismo

Los que cuidan también deben cuidarse a sí mismos. Puedes estar muy preocupado a respecto de la enfermedad de tu amigo, pero también es muy importante que cuides de tu propia salud. La nutrición es importante, sobre todo porque los dañinos “alimentos reconfortantes” nos hacen guiños en momentos de estrés. El ejercicio regular, caminar, son tareas cruciales para el cuerpo, así como para la mente: Algunas de las mejores ideas vienen cuando tu cuerpo está en movimiento. Y quizás lo más importante de todo es dormir lo suficiente. El amor y la preocupación tienen, de hecho, límites. Debes cuidar de ti mismo para que seas el mejor aliado de tu amigo.

“No necesito que me responda”

Desde mi diagnóstico, he recibido innumerables mensajes, correos electrónicos y cartas de apoyo. Estos mensajes, llenos de amor y energía positiva, son mis recordatorios diarios de que no estoy sola en esta lucha. Sin embargo, encontrar la energía para responder lo siento como una tarea imposible. Tú puedes ayudar a reducir ese estrés al paciente, diciéndole a él o ella que no hay necesidad de responder a tu mensaje, o de escribir notas de agradecimiento.

La distracción es un regalo del cielo

Debes tener cuidado a respecto de hacer bromas sobre el cáncer ya que la sensibilidad de las personas es diferente, sin embargo una broma divertida, un comentario chispeante o una buena película pueden contribuir muchísimo a levantar el ánimo de alguien. El humor puede sentirse fuera de lugar al lado de las bolsas de suero y las chatas, pero puede ser un contrapeso esencial a la gravedad y al absurdo del cáncer. No sientas que no puedes ser el portador de buenas noticias. Lleva revistas, música, historias y el sol.

Involucrarse en la causa

Voy a ser sometida en fecha próxima a un trasplante de médula ósea, y me siento profundamente conmovida por mis amigos que se han inscrito para ser donantes de médula ósea, o por aquellos que han dedicado tiempo para aprender acerca de mi enfermedad. Únete al registro de donantes, dona sangre, organiza un evento para recaudar fondos, o dona una cantidad (por pequeña que sea) para la investigación del cáncer en una organización de tu elección. Es un gesto de reconocimiento al hecho de que el cáncer nos afecta a todos, a toda la comunidad, tanto como a la gente que tú conoces.

“Es hora de que me vaya”

Visitas largas no significan necesariamente que sean las mejores. Si bien las visitas no deben hacerse de forma apresurada, por favor considera que la persona enferma no tiene el mismo nivel de energía que tú tienes. Mantente alerta a signos de que el paciente necesita descansar.

“Te quiero”

Si hay un momento en que es muy importante decirle a un familiar o amigo lo mucho que lo quieres, sin duda es éste.

Puede revisar el original de esta columna, en inglés, aqui
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